Ya llega el invierno a mi cerebro,
saludo al otoño, sálvame del frío...
dejo de ser cálido, ya no sonrío...
solo escribo ni siquiera celebro.
Grito sin que nadie me oiga, y solo tu escuchas...vengo para no renunciar...Amor y lucha. Vienes a susurrarme las palabras perfectas, describir curvas rectas. Esto no deja de ser el obelisco del artista y el abismo de ser uno mismo no me asusta y nunca lo encuentran...salvo tú...te conté mis locuras, mis sueños cumplidos, gracias a ti el solitario lobo no era más que un cachorro...salvo tú...
tú y tu bordería,
tú y tu pesimismo,
tú y tu inconformismo,
tus fantasías y ambiciones,
tú y esa manía de apropiarte mis canciones,
mis imperfecciones,
tu y tus exigencias,
yo y mi condiciones.
Mi necesidad de escribir canciones aumenta por momentos, subiendo pulsaciones, con recuerdos perdidos como Memento...con la garganta seca y la puta voz rota, encerrado hago este regalo al frío.
Nuwanda.
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