A las tres de la mañana nada llama...solo el humo que se escapa...
En la oscuridad, en mi guarida, preso del peso de mis pensamientos, pero no se si es el peso de los pensamientos, o los pensamientos que tanto pesan...ya no si su peso los hace pesados de llevar o si conseguiré prensarlos para que por si solos vuelen sin que pasen posándose con su peso sobre mi.
A veces pienso que si tanto pesa lo que pienso, debería pensar en escribirlo...porque pienso que si no lo escribo su propio peso me hundirá...pero tras pararme a pensar sobre que escribir, sin peso me quedé y volví a pensar, ¿de que vale un pensamiento si por mucho que pese, no se que pensar? Si el peso de lo que pienso sobrepasa la pesimista penumbra que augura la podredumbre de la persona, ¿podría haber alguna pauta capaz de pausar el propio pesimismo que conlleva el peso de los pensamiento que sobrepasan la presencia de mi persona en este lugar?
Podemos compadecernos, sentir miedo, amor, odio,etc los grandes humanistas y románticos creyeron y creen, que lo que nos hace humanos no es ni mas ni menos que el sentir...el generar sensaciones que nos hacen capaces de saborear cualquier momento...pero no...
Lo que nos distingue como humanos, es algo que no es exclusivo de los humanos (o no lo será). En parte el ser seres sentimentales nos da unos rasgos muy definidos...y debe estar en la definición de humanidad. Pero la parte mas importante del humano es su capacidad de pensar, su capacidad de razonamiento y evolución a través de la razón. Y por mucho que intentemos convencernos de que el futuro pasa por ser pasionales, el futuro pasa por pensar primero en la raza humana, y evolucionar a través de la razón y la tecnología, sin frenarla, sin ponerle trabas a la ciencia.
Aun así, siempre nos quedará nuestra parte sentimental, que por mucho que la intentemos ocultar bajo nuestro razonar, siempre no saldrán esas ganas locas de saltar, de reir, de llorar, de escribir gilipolleces a las 3 de la mañana, de bailar, de crear, de amar...porque ante todo, están nuestros sentimientos, y por muy inteligentes que seamos, siempre nos dejarán con esa cara de tonto cuando se acerca esa persona, o con esa cara irresistible de celebrar cuando algo bueno pasa...o esa cara con el entrecejo fruncido cuando las cosas no salen.
Porque ante todo, están nuestros sentimientos.
Nuwanda.
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