He salido a la calle sumergido en este silencio, he acariciado la suave soledad,
he evadido la realidad, he abrazado este frio invernal,
he sentido la nieve en mis carnes y el silencio en mi ser.
He descubierto que la perdición del hombre,
se encuentra en las nocturnas luces de neón,
entre botellas y tabaco, entre estrés y café.
Sobrevolé las ciudades de sombras,
raras enredaderas hacían extrañas siluetas,
tejían telas de araña para atraparme y confundirme.
Me sorprendió en mi ser un espacio vacío,
grité al viento para que alguien me ayudase,
pero nadie apareció y se rió de mi la muerte.
Las horas son una extraña invención, se esfuman entre cigarro y cigarro,
a cada segundo ocurren miles de cosas,
extraños sucesos, en cada pestañeo alguien se enamora a bocajarro.
No hay solución a la rutina, esa que intoxica y envenena tu vida.
la que ridiculiza, y te mete en un callejón sin salida.
He salido a la calle y he escuchado el silencio,
la soledad me ha susurrado al oído,
nunca me habia sentido mejor conmigo mismo.
A veces necesitamos evadirnos
dejar la vida de Sísifo,
salirnos de lo normal,
pasar frío y encerrarnos con nuestro ser interior.
A veces solo necesitamos hablar con el silencio y escuchar a la soledad, para saber que hacer y que rumbo tomar.
Nuwanda.
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