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domingo, 26 de abril de 2015

Ensayo infinito

Tiempo, fugaz, rápido. certero y mortal. Hace cuanto tiempo que empezó a correr la cuenta atrás. El cronómetro se puso en marcha y nunca será parado, y aunque no sea el custodio temporal de los átomos que conforman mi cuerpo, quiero conservarlos el mayor tiempo posible. El tiempo transcurre, segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora. La relatividad puede conseguir frenar el envejecimiento de una persona, acercarse a la velocidad de la luz...pero para ello habría que conseguir extender el espacio a nuestro alrededor, para que así al llegar a esa velocidad no se viese destruido.

Y, puesto que viajar a la velocidad de la luz no es posible, hay otra forma de pausar el tiempo, una manera, infinita de parar el tiempo. El viaje onírico, un viaje por el subconsciente, un viaje espacial por una galaxia conformada por una gran red de neuronas, un viaje que desafía a la realidad.
Un viaje de puro conocimiento capaz de desafiar las leyes más básicas del universo. Un desafío hacia nuestra realidad física, corruptible y mortal. Un lugar donde nuestro cuerpo no necesita nada más que conocimiento.

Ahora fíjate en ti, el material del que estás hecho es blando, y su energía depende de la oxidación ineficiente de materia orgánica, es después por la noche cuando entras en un estado de coma y sueñas, pero...¿de que sirven los sueños, si nunca se cumplen?

Es ese momento de coma, cuando nos damos cuentas de las imperfecciones del mundo, nos damos cuenta de los límites que tenemos, soñamos con cosas "imposibles". Pero, nuestro subconsciente nos hace creer que son verdaderas. Lo que de verdad está haciendo el subconsciente es decirnos que nos estamos auto limitando, y que solo alcanzaremos esas metas, cuando de verdad entendamos que aunque el mundo nos mueve, nosotros somos capaces de mover y cambiar nuestro mundo.


Nuwanda.

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