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miércoles, 19 de junio de 2013

Tu nombre

Hace tanto que perdí el rumbo sigo dando tumbos y es que no lo recupero ni con mil vasos de tubo.
Vivo en mi habitación reina de mi imaginación, en la oscuridad escribo esta canción, entre notas de soledad dejo volar mi lenguaje natural fundiéndose con mi mente como el sol con el paisaje. Mi lenguaje te envenena, pues me convierto en poeta con la luna llena, y es una pena que nadie me entienda...

El tiempo pasa para todos de todos modos no puedo evitarlo así que tratare de vivir al máximo sin miedo a equivocarme pues no existe el error sino otra forma de realizar las cosas.
Voy a tejer una red donde podré soñar donde la vida no acabe ni el tiempo pase, tempus fugit, ¿qué es eso? Nada si puedo evitarlo. 

En mente remediar mis desastres, como sastre el caos que me viste de fuego mientras escribo esto provocando un riego sobre mi ego automática motivación con una canción en mis oídos otra en mis manos.

¡Versos profundos como ocasos, basta de engaños sinceros, de daños, empezaré repasos de mis pasos retazos de mis sueños olvidados dados a soñar arañar mi mente en busca de una rima hasta que reviente, o cuelgue de una soga a la sombra del roble, mi calma destruyo desde mi cama, lo mio no es tuyo!

Esa noche que espera que vuelvas a contarme tus penas, a contar las estrellas, a forjar tu alegría y destrozar las cadenas que nos atan en el enfado...

Esta canción no tiene nombre pero la pondré uno...


Nuwanda.




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